¿Qué es lo primero que ve el huésped? La ubicación, para cuántas personas es el piso, … Y, también,
las fotos. A la hora de
elegir un piso turístico, el cliente suele
revisar el estado y la apariencia de este. Lo que no puede suceder es que se desperdicie una oportunidad, solo porque en apariencia no se transmita la
imagen deseada.
Por ello, un factor diferenciador es la
decoración. No se trata de hacer una gran inversión para reformar por completo los espacios, sino tratar de dar una imagen acogedora y funcional.
Entonces,
¿cómo decoro sin que me suponga una gran inversión? Nosotros te explicamos 5 consejos para conseguirlo.
Consejos para atraer a huéspedes con tu decoración
Estos consejos están especialmente enfocados a esos pisos propios de Madrid, pero son extrapolables a cualquier otro piso turístico que cuente con las mismas características, que nosotros te proponemos cambiar.
Paredes y suelos cuidados
¿En qué estado están tus paredes y suelos? Si tu respuesta es suficiente, no vale. Tiene que ser más que suficiente. Las
paredes tienen que estar perfectamente
pintadas y lisas. Y, los
rodapiés tienen que estar en perfecto estado, lo mismo que las puertas.
En el caso de los
suelos, se puede poner tarima, que es mucho más barata que el
parqué, y en última instancia hay vinilos de última generación que se pueden utilizar. Una apuesta mucho más asequible y que supone una gran diferencia visual.
Funcionalidad en las estancias
Debes tener claro el concepto de piso turístico. Hay que buscar la
funcionalidad de nuestros espacios y la
eficiencia. ¿Cómo lo conseguimos? De una forma muy simple.
Esto se ve mejor en espacios como la
cocina o las habitaciones. La cocina no tiene que ser tan grande como lo sería para un apartamento que se alquila convencionalmente. En estos, los inquilinos tienen que vivir todo el año, con lo cual necesitan muchos armarios y alacenas para guardarlo todo. Sin embargo, en la de un
apartamento turístico pueden llegar a estar de media 3 días. Además, por lo general solo van a desayunar y dormir. Esto se traduce en
no necesitar muchos armarios. Las habitaciones deben disponer del mobiliario básico y de una decoración neutra, con el objetivo de que resulten acogedoras y dispongan de los elementos necesarios que nuestros inquilinos puedan utilizar durante su estancia.
Con
la funcionalidad y el minimalismo conseguimos hacer ver al huésped que se trata de un espacio con amplitud y donde todo es fácilmente reconocible. Así lo hacemos
simple e intuitivo.